el ritmo irregular del metal,
y mi música de fondo.
Son las 5 de la tarde, acá en Buenos Aires, en
Valparaíso, en Catamarca, en Mendoza.
Solo son las 5 de la tarde.
No hay ninguna diferencia de minutos,
entre tantos kilómetros.
Quien iba a imaginar
que la hora sería la misma
y el tiempo distinto.
Tengo el recuerdo
de las tardes,
de las olas,
del viento,
de los malos ratos,
de mi sufrimiento,
de los engaños, las mentiras
toda esa tragi-comedia
en que se estaba transformando mi vida.
No gracias, la vida continua,
continúo, gracias a la Vida.
Vi el atardecer del otoño,
en los álamos de la cordillera,
y una ciudad nueva me recibió.
Eran las 5 de la tarde,
y estábamos solos.
la vida continúa.